jueves, 14 de mayo de 2009

Consecuencias

El tráfico de mujeres y criaturas para su explotación sexual conlleva posibles consecuencias de por vida para su salud o amenazas a su propia vida, e impide que las víctimas logren el mayor grado posible de salud física y mental y de bienestar social. La salud de las víctimas resulta afectada por el tráfico en sí mismo y por la explotación sexual.
El entorno de la explotación sexual crea otros riesgos para la salud de las víctimas de la industria del sexo. Poco se ha estudiado científicamente sobre la salud de las víctimas del tráfico, quizá porque es sumamente difícil el acceso a ellas. Cierta información proviene de personas que trabajan en la atención de salud y de ONG que trabajan con víctimas de este comercio.
Las víctimas del tráfico son blanco de la violencia de tratantes, proxenetas, dueños de burdeles, clientes y policías que las golpean, a veces con armas y con saña suficiente como para que deban acudir a las salas de urgencia y se les viola a modo de introducción al “negocio”. La violencia psicológica, física y sexual asociada con el tráfico y la explotación sexual provoca depresión, pensamientos e intentos de suicidio, lesiones físicas tales como hematomas, huesos rotos, heridas en la cabeza, heridas de arma blanca, lesiones en la boca y la dentadura y hasta la muerte.
La participación en la industria del sexo entraña el riesgo de contraer infecciones de VIH/SIDA, que puede atenuarse o agravarse en función del número de clientes y del uso de preservativos. Las víctimas del tráfico que no tienen acceso al uso de condones o carecen de poder para negociar su uso se encuentran especialmente en peligro. Los cortes y raspaduras del tejido vaginal y anal provocados por el sexo violento y las violaciones acentúan más el riesgo, así como la vulnerabilidad creciente de las víctimas frente a las enfermedades de transmisión por vía sexual.
Varios factores sugieren que las mujeres y niñas traficadas, que padecen problemas de salud graves y complicados, cuentan con poco o ningún acceso a la atención de salud u otros servicios sociales. Donde esos servicios se encuentran disponibles, las víctimas del tráfico enfrentan barreras casi insuperables para hacer uso de ellos.
El riesgo del embarazo involuntario depende del acceso a los anticonceptivos y al control sobre su uso. Los principales problemas relacionados con el embarazo son los abortos sin salvaguardias y la falta de acceso a la atención prenatal.


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